ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Ernesto Ortiz
1. VW Beetle Cal Look Split 1956
Desde tierras chilenas nos llega este espectacular Split del 51 que ha sido restaurado minuciosamente por Alfredo, su esposa y su hijo Nicolás. Un trabajo de culto realizado en familia que demuestra que la pasión por los Volkswagen Beetle clásicos no entiende de fronteras.
Terapia Chilena. Así hemos titulado este extraordinario Split de 1951 que nos llega desde Chile porque su restauración y preparación, trabajos en los que ha participado toda la familia, ha servido como terapia a estos aficionados del otro lado del charco para poder salir de la rutina del día a día. El resultado lo podéis juzgar vosotros mismos a través de las imágenes, un ‘juguete’ familiar único en Chile.
En el año 2003, un familiar llamado Rodrigo compró un VW de 1971 en la ciudad de Viña del Mar y mostró su adquisición a Alfredo. Desde entonces, la familia Vega se enamoró de es concepto de automóvil refrigerado por aire. Así que se pusieron manos a la obra y el hijo de Alfredo, Nicolás, empezó a buscar alguna unidad para poder adquirir. Finalmente, el 19 de marzo de 2003, Nicolás despertó a su padre entusiasmado, pues había encontrado el coche que buscaban. Era el Split del 51, algo destartalado y con abolladuras en el techo. Sin embargo, no tenía óxido y todas las piezas estaban en su lugar así que lo compraron y se lo llevaron para casa en grúa.
El primer paso fue desarmarlo por completo, pieza por pieza, que se depositaban en bolsas de plástico. Posteriormente se separó la carrocería del chasis para poder trabajar óptimamente en las reparaciones: tren delantero, sistema de freno, acero reforzado para las llantas... Una vez estaba todo bien desmontado, se fueron realizando trabajos paralelos como cromar piezas, hacer motor nuevo, tapicería, vidrios traídos desde Colombia pintados a verde, grabar y personificar vidrio con vidrio, etc. Uno de los aspectos más complejos fue la confección del volante, el tablero de la bandeja, la guantera y las manillas de las puertas en un tipo de madera nativa llamada “mara”, que fue trabajada por el especialista Luís Bonar.
La restauración del Split se alargó dos años y medio, durante los cuales se hicieron dos motores, un 1300 y un 1600 con un mecánico especializado en motores refrigerados. Posteriormente se realizó el tapiz completo, trabajo que duró una semana, entre la elección de las telas y la estampa de los nombres y el símbolo de Volkswagen en relieve sobre la tela en todos los asientos o personalizando las puertas con un escudo de Wolfsburg bordado con hilo oro. El sistema eléctrico se hizo partiendo de cero, y fue un minucioso trabajo realizado por Don Keno y su padre. Todos los demás accesorios fueron conseguidos por Benito González, todo un personaje en Chile sin el cual resulta bastante difícil restaurar clásicos de VW.
El proceso de pintura fue uno de los más lentos. Primero se tuvieron que corregir todos los defectos de la carrocería y repasar pieza por pieza. Tras repararla, se aplicaron tres capas de pintura y tres más de laca para que reciba un aspecto más brillante. Una vez pintado, se procedió al montaje de todos los accesorios, como los pilotos, las molduras, los vidrios, los parachoques, el motor, el pedalier, la palanca de freno y todas las piezas en madera ya terminadas. El coche ya estaba prácticamente terminado, pero Alberto y su familia quisieron añadirle un potente equipo de música, con pantalla, DVD y complementos de última generación. Tras casi un año con el coche terminado, se montaron unas llantas réplicas de Porsche Carrera de 2001, insertadas en unos neumáticos con perfil 40. Una vez terminado por completo, el Split presenta detalles como los faros delanteros cromados en su interior, alógenos Hella, pestañas en los focos, luces antiniebla, luz en la bandeja interior... y ¡hasta un escudo de la familia Vega!
Agradecimientos a Alfredo Vega y familia



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hola, me da mucha satisfaccion que este reportaje allasido publicado en la revista v w de españa, y quiero referirme,a lo que a mi me toco participar en esta restauracion.
mi nombre es Luis Bonardd, y soy el ebanista, que fabrico todo el equipamiento de madera.
saludos.
Luis Bonardd
luisbonardd@gmail.com
santiago, chile
Precioso escarbajo, felicitaciones a esta familia que restauró esta maravilla de vehiculo, yo tengo uno del 76, aca en Santiago, al igual que esta familia lo encontre abandonado, me dio pena verlo, lo compre y estoy haciendo lo que puedo para dejarlo una joya, me ha costado muchisimo por el costo que trae restuarar un escarabajo pero cada día lo miro y dan ganas de hacerle muchas cosas, lo quiero como a mi hijo que no tengo, saludos a esta familia
Rodolfo Bravo
Maipu, Santiago Chile